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21/02/2019

Sudestada en la inédita cumbre mundial católica contra el abuso sexual

Francisco busca establecer las “responsabilidades de los obispos”. Vigilia de las víctimas en el Vaticano, entre el anhelo y el escepticismo 
Pablo Monzalvo / Especial para Sudestada / @pablomonzalvo 

El papa Francisco parece –desde que asumió como líder de la iglesia católica– haber comprendido la trascendencia de los gestos. Por eso convocó a una cumbre sin precedentes en la que 190 obispos, cardenales, líderes religiosos del más alto nivel en la Iglesia Católica, intentarán ocuparse –esta vez en serio según prometen– de uno de los más graves flagelos que sufren muchas personas, en su mayoría niños: abuso sexuales por parte de curas y en algunos casos, aunque poco frecuentes, de monjas.

Francisco asumió prometiendo tolerancia cero ante los abusos, pero pasado el tiempo hay quienes se encuentran desilusionados por los pocos cambios reales que se han producido en la institución milenaria. El pontífice fue incluso señalado como encubridor de abusadores, y quizás este singular evento sea una forma de respuesta ante los decepcionados.


En representación de la Iglesia Uruguaya asistió el obispo de Mercedes y presidente de la Conferencia Episcopal Carlos Collazzi.

Las inéditas reuniones se prolongarán hasta el domingo 24, día en el que Bergoglio difundirá las conclusiones. A juzgar por los pocos minutos que habló este jueves, muchas víctimas se esperanzan con que formule algún anuncio rimbombante, aunque no está previsto que vuelva a pronunciarse durante los próximos días de deliberaciones.

El encuentro comenzó con un breve sermón del Papa argentino en el que pidió oír las exigencias de justicia de los más pequeños, y continuó con la exhibición de un video en el que las víctimas relatan sus casos con detalles estremecedores.

La idea se plasmó con claridad en el ambiente: que los asistentes a esta cumbre tomaran conciencia de la gravedad de los hechos que muchos de ellos ocultaron en el pasado o aún hoy encubren. La estrategia pareció surtir efecto. Un cardenal filipino se quebró durante su discurso, y con la voz entrecortada leyó su mensaje al grupo.

Quienes en realidad están marcando la agenda de estos días en el Vaticano son las víctimas. Lograron coordinarse las distintas asociaciones mundiales que las representan, y con una sola voz exigen justicia. Organizaron una vigilia en los jardines del Castillo del Santo Ángel, a pocos pasos de la máxima sede religiosa, y desde allí presionan a los líderes católicos para que de “una buena vez” tomen cartas en el asunto.

El Vaticano ha marcado un triple objetivo para esta cita mundial: establecer “la responsabilidad de los obispos”, organizar la “rendición de cuentas” y lograr “transparencia” en los casos.

El investigador principal del Vaticano para delitos sexuales, Charles Scicluna, reclamó “que se respeten los protocolos ya existentes sobre cómo actuar ante un caso de abuso”. Y exigió que “sean obedecidas las leyes civiles o domésticas de cada país donde ocurran los casos”. Pidió además que las “investigaciones no se demoren en alcanzar conclusiones”.

La voz de las víctimas


Las víctimas se reunieron fuera de la reunión para reclamar justicia. Foto: Pablo Monzalvo.

Miguel Hurtado, una víctima española residente en Londres, se mostraba desconfiado de las buenas intenciones, según pudo presenciar Sudestada en una recorrida por las calles aledañas a la Santa Sede.

A su lado, el ecuatoriano Juan Valles, relataba cómo un sacerdote abusó de él en 2002, cuando tenía tan solo 16 años, y cómo el Vaticano lo encubrió, presionando al a Fiscalía de su ciudad, Guayaquil, para que no avanzara la investigación.

También relató horrorizado algo que ocurrió este miércoles 20 en su país: un sacerdote fue descubierto “infraganti” violando a una niña de11 años. La gente, enardecida, y ante la falta de acción de la policía, aplicó justicia por mano propia, atándolo de pies y manos y golpeándolo, según contó el manifestante.

Juan se indigna al narrar el hecho y lanza que “esto no debería ocurrir en un mundo civilizado, si la justicia hiciera bien su trabajo”.

Mucho se discutió recientemente sobre el celibato de curas y monjas y Francisco cerró la puerta a cualquier debate al respecto. Es que están quienes piensan que los impulsos sexuales no satisfechos de los miembros de la Iglesia podría ser la causa de los abusos contra menores.

Lo concreto es que el Vaticano quiere lavar su imagen –el catolicismo está perdiendo fieles a pasos agigantados, se van a otras religiones o se alejan de los credos–, pero en los alrededores de la Santa Sede, entre quienes confían en un cambio a partir de este encuentro mundial, están los que opinan que ya es tarde, que acordaron tarde de tomar cartas en el asunto.
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