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08/03/2018

La violencia machista se refuerza en Internet

Nueve organizaciones de la sociedad civil latinoamericana elaboraron un informe que plantea un diagnóstico del problema, revela las carencias de los estados para combatirlo y plantea recomendaciones para abordarlo
La semana pasada un grupo de organizaciones de derechos humanos presentó ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos el primer informe sobre la violencia machista en Internet. El documento plantea una revisión de la situación en la región, donde “la violencia por medios electrónicos no es algo nuevo ni único a las plataformas, sino un continuum de la violencia machista que atraviesa la cultura en nuestros países”.

Este informe surgió como respuesta a una convocatoria de la relatora de Naciones Unidas de violencia contra la mujer, la croata Dubravka Simonovic, quien comenzó a analizar el uso de internet como extensión del acoso que sufren las mujeres en su vida cotidiana.

El documento fue presentado el pasado 28 de febrero durante una audiencia temática sobre “Inteligencia digital, ciberseguridad y libertad de expresión” en el marco del 167 periodo de sesiones extraordinarias de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que se celebró en Bogotá, Colombia.

La violencia se está extendiendo hacia internet en toda América Latina. Ese es el diagnostico que hacen estas nueve organizaciones de Argentina, Brasil, Chile, Panamá, Perú, Paraguay y Colombia, entre las que se encuentra la Fundación Karisma.

Esta organización no gubernamental colombiana se dedica a la defensa de la libertad de expresión y de los derechos digitales. Amalia Toledo, investigadora y coordinadora de proyectos de Karisma, explicó que “el problema de la violencia machista se está amplificando en internet y particularmente contra movimientos feministas o contra mujeres que tienen perfiles públicos”.

Este diagnóstico del que parte el informe surge de una constatación: cada vez se denuncian más casos de mujeres víctimas de violencia en internet y no saben qué hacer. La variedad de agresiones que sufren las mujeres es muy amplia y tiene que ver, según Toledo, con la tradición machista de la sociedad.

Las variedades más usuales tienen que ver con la sexualidad, e incluye acoso a través de mensajes misóginos, fotomontajes, envío de imágenes sexuales de hombres o la difusión no consentida de imágenes íntimas. “Esto es una forma de control que está basada en los roles de género y en limitar la libertad sexual de la mujer”, explicó Toledo.

Hay casos además donde la amenaza digital termina en una agresión física, como cuando la modalidad de acoso que se utiliza es el “doxxing”, que es la difusión de datos personales como teléfono, dirección particular o laboral, lo cual permite que la persona sea fácilmente ubicable.

La gravedad de la situación en toda la región se vuelve más preocupante si se tiene en cuenta la escasa respuesta que existe por parte de los estados, que no han sabido reaccionar hasta el momento. “El gran problema es que no existe conocimiento por parte de quienes tienen que atender estos casos, como la policía, las cortes, los servicios de salud. Ni siquiera hay conocimiento de la tecnología, entonces muchas veces la respuesta que se da es que se cierre la cuenta.  Tampoco hay sensibilidad sobre el tema ni conocimiento sobre género y violencia machista”, describió Toledo.

A partir de este diagnóstico el informe plantea una larga serie de recomendaciones también a los intermediarios, es decir a las empresas como Facebook, Twitter o Google que son los vehículos a través de los cuales se realizan las amenazas.

“Están muy adelantados en la tecnología pero muy retrasados en estos temas”, lamentó la experta.
Pero el documento también incluye recomendaciones a los estados, que son los responsables de garantizar los derechos y no lo están consiguiendo. “Proponemos repensar si es necesaria nueva legislación para tratar estos casos. Ya hay legislación contra el acoso sexual, que no importa por qué medio se cometa. Estas nuevas leyes a veces estigmatizan el uso de la tecnología, con los riesgos que tiene eso para la libertad de expresión”, dijo Toledo.

Además también sugiere capacitar a las entidades que tienen que atender estos casos, en especial a los sistemas judiciales, que han presentado casos en los que se incurre en la revictimización de las mujeres o incluso en algunas ocasiones en su estigmatización.

El informe completo