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08/01/2019

Detuvieron a Miguel Sofía buscado por crímenes de lesa humanidad

Está acusado de integrar el Escuadrón de la Muerte y de las desapariciones de los militantes tupamaros Castagnetto y Ayala y los homicidios de Ramos Filippini e Ibero Gutiérrez


Pedido de captura de Sofía en la página web de Interpol.

El prontuario de Miguel Sofía es largo, y se fue extendiendo mientras se mantuvo prófugo de la Justicia uruguaya. Este martes 8 de enero su huida se acabó, cuando la Policía uruguaya junto con Interpol dieron con su paradero en Montevideo. En la mañana se había realizado un operativo fallido en Punta del Este, donde su familia tiene dos apartamentos en la parada 5 de la playa Mansa, a pocos metros del hotel Conrad, explicaron fuentes del caso a Sudestada.

En esa ocasión se realizó un allanamiento en dos apartamentos pero no pudieron encontrar a Sofía, quien está requerido desde 2009 por delitos de lesa humanidad cometidos durante la dictadura como parte del Escuadrón de la Muerte.

Cerca de veinte efectivos participaron del operativo de la mañana del martes en Punta del Este adonde llegaron luego de varios días de seguimiento, tras confirmar que el empresario se encontraba en Uruguay pasando los primeros días del 2019 con su familia.

“José”, como se lo conocía a Sofía en el Escuadrón, también formó parte de la ultraderechista Juventud Uruguaya de Pie (JUP) y del Comando Caza Tupamaros, dos organizaciones que se dedicaron durante los años de la represión a perpetrar diferentes violaciones a los derechos humanos de militantes de izquierda.

Uno de los que involucró directamente a Sofía en estas acciones parapoliciales fue uno de sus cómplices, el ex fotógrafo Nelson Bardesio, cuando fue interrogado por los tupamaros en la Cárcel del Pueblo. En ese testimonio Bardesio contó cómo se produjo el secuestro del estudiante Héctor Castagnetto, quien permanece desaparecido, uno de los delitos que se le imputan al empresario en los juzgados uruguayos.

También se le atribuyen la desaparición forzada de Abel Ayala y los homicidios de Manuel Ramos Filippini e Ibero Gutiérrez.

Según informó Brecha en 2008, después de la dictadura Sofía fue jefe de la sección de pasaportes de Relaciones Exteriores y funcionario de confianza en la Embajada de Uruguay en Estados Unidos, cuando el embajador era Jorge Pacheco Areco.

En 2009 un documento desclasificado por la Agencia Nacional de Seguridad (NSA, por sus siglas en inglés) confirmó que en 1972 la embajada de los Estados Unidos en Uruguay tenía noticias de la existencia de los escuadrones de la muerte.

Para la diplomacia estadounidense de la época, los homicidios de los jóvenes militantes del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros, Abel Ayala, Héctor Castagnetto, Manuel Ramos Filippini e Ibero Gutiérrez fueron obra del accionar de estos grupos.

La dictadura cívico-militar le regaló una radio a la que llamó Emisora del Plata, que gracias a los éxitos económicos luego se convirtió en el Grupo del Plata, al tomar el control de radios, que luego vendió al grupo internacional encabezado por el mexicano Ángel González, conocido como “El fantasma”.
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