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21/05/2019

Apicultores organizan una asamblea nacional al no poder vender la miel

Hay más de 200 productores confirmados para el sábado en San José. “Estamos en el CTI, endeudados, y sin poder vender nuestro producto” en muchos casos contaminado con glifosato

La idea de organizar una asamblea de apicultores a nivel de todo el país, chicos, medianos y grandes, surgió a través de grupos de Whatsapp donde los productores comparten información, pero también desesperación y desánimo por la grave crisis que enfrenta el sector.

La baja rentabilidad, los problemas a la hora de comercializar, en especial exportar, la caída en los precios, la contaminación con glifosato y la competencia de “mieles” provenientes de China, serán algunos de los temas que se abordarán en esta asamblea que se realizará el próximo sábado 25 de mayo en el Club Atlético Campana de Libertad, en el departamento de San José.

Para esta asamblea nacional -organizada por apicultores agremiados y no agremiados- ya hay más de 200 productores que confirmaron su participación y se espera una asamblea multitudinaria, explicó a Sudestada José Luis Maya, un productor apícola de Libertad, quien forma parte de la comisión organizadora.

“Estamos en el CTI, endeudados sin poder vender la miel, se nos vencieron los créditos”, dijo Maya quien se quejó porque los productores no han tenido respuesta de parte de las autoridades del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca.

“Los productores son cada vez menos, gradualmente abandonan la actividad debido a la baja rentabilidad, ya que los pocos productores que han podido colocar su producto lo hicieron a precios que van de 1,20 a 1,30 dólares por kilo y eso está muy por debajo del costo productivo que supera 1,80 dólares el kilo”, explicó Maya.



Uno de los temas que más preocupa a los apicultores es la pérdida de la capacidad exportadora por la gran cantidad de residuos de glifosato que se constataron en las mieles uruguayas. “En agosto de 2016 un laboratorio alemán difundió un documento en el que se revelaban los niveles de glifosato en las mieles extranjeras que ingresaban a Alemania. La miel uruguaya resultó ser la más contaminada: un 70% de las mieles presentaron glifosato por encima de 50 partes por billón (0,05 mg/kg), lo que la inhabilitó para ingresar al mercado alemán. Alemania ha sido el principal comprador de mieles uruguayas en los últimos decenios (alcanzando a comprar un 90% de la miel exportada) y el que mejor ha pago”, señala una carta que la Sociedad Apícola Uruguaya (SAU) le entregó a los precandidatos de todos los partidos políticos.

Desde que la miel comenzó a contener glifosato los análisis del producto han tenido que ser costeados por los productores y los exportadores, quienes no son responsables de la presencia del herbicida. “Hace tres años, desde 2016, las mieles con glifosato y otros herbicidas son muy difíciles de vender en el exterior, porque a partir de lo de Alemania se cerraron otros mercados”, explicó Maya.

Debido a esta contaminación unas 3.800 toneladas de miel de las dos últimas zafras permanecen guardadas en depósitos de productores o de exportadores. “El grueso de la miel que no ha podido ser exportada presenta altos valores de glifosato. Si pudiese ser vendida, el productor recibiría 1,1 a 1,2 dólares por kilogramo. Paralelamente, nuestro principal competidor en el mercado internacional, Argentina, logró exportar toda su miel”, señala elaborado por los apicultores.

Maya señaló que a esta situación debe sumarse que los apicultores uruguayos deben competir con la miel proveniente de China que “literalmente ha invadido el mercado nacional”. “Ellos venden mieles procesadas que no tienen el proceso natural de maduración dentro de la colmena a la que le agregan esencias, pero no tiene la humedad necesaria, pero como China es tan grande ingresa al país con esas mieles adulteradas a unos precios tan bajos que es imposible competir”, aseguró.

Las abejas y la seguridad alimentaria

El declive mundial en las poblaciones de abejas supone una seria amenaza para una gran variedad de plantas críticas para el bienestar humano y los medios de vida, y los países deberían hacer más para salvaguardar unas aliadas fundamentales en la lucha contra el hambre y la malnutrición, destacó la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en el Día Mundial de las Abejas.

La cantidad de abejas y otros polinizadores se está reduciendo en varias partes del mundo debido, en gran medida, a las prácticas agrícolas intensivas, el monocultivo, el uso inadecuado o de productos químicos agrícolas y a unas temperaturas más altas asociadas al cambio climático, que afectan no solo a los rendimientos de los cultivos sino también la nutrición, según la FAO.

Si esta tendencia continúa, cada vez con más frecuencias los cultivos nutritivos como frutas, nueces y muchas verduras serán sustituidos por cultivos básicos como el arroz, el maíz y las patatas, lo que podría derivar en una dieta desequilibrada.

“La ausencia de abejas y otros polinizadores eliminaría el café, las manzanas, las almendras, los tomates y el cacao, por nombrar sólo algunos de los cultivos que dependen de la polinización. Los países deben cambiar sus políticas y sistemas alimentarios para que sean más amigables y más sostenibles para los polinizadores”, dijo el director general de la FAO, José Graziano da Silva, en un mensaje para el Día Mundial de las Abejas.

En su mensaje, Graziano da Silva instó a todos a tomar decisiones respetuosas y amigables hacia los polinizadores. “Incluso cultivar flores en casa para alimentar a las abejas es una forma de contribuir a este esfuerzo”, agregó.



La ceremonia del Día Mundial de las Abejas celebrada en la sede de la FAO en Roma contó con la participación de la ministra de Agricultura, Silvicultura y Alimentación de Eslovenia, Aleksandra Pivec, del presidente de la Asociación Eslovena de Apicultores, Bostjan Noc, y del vicepresidente de Apimondia Peter Kozmus.

Las abejas y otros polinizadores, como las aves y los murciélagos, afectan al 35% de la producción mundial de cultivos, aumentando la producción de 87 de los principales cultivos alimentarios del mundo, además de muchos medicamentos derivados de plantas, según datos de la FAO.

Cerca de dos tercios de las plantas de cultivo que alimentan al mundo dependen de la polinización de los insectos o de otros animales para producir frutos y semillas saludables para el consumo humano. La polinización beneficia a la nutrición humana porque no sólo permite la producción de una gran cantidad de frutas, nueces y semillas, sino también una mayor variedad y una mejor calidad.
 

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