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30/11/2018

El club de los dueños del mundo

Veinte líderes deciden los destinos del mundo. Falta de perspectiva de DDHH, políticas de ajuste y el incumplimiento del Acuerdo de París son las cartas de presentación de los invitados.
Fotos en la sede de la Cumbre

Por Luciana Rodriguez Sacco / Sudestada / @LuRSacco

No todos poseen membresía de este selecto club, que por primera vez abre sus puertas en Sudamérica. Son solo 20 países los que tienen cita este viernes y sábado en Argentina, bajo el slogan “Construyendo Consenso para un Desarrollo Equitativo y Sostenible”. ¿Consenso, equitativo y sostenible? La enunciación de estas tres palabras resultan paradójicas en una cumbre donde solo participa el 10 % de los países del mundo. El 90 % restante debe acatar en silencio, no tienen voz ni voto.

Entre los invitados también hay diferencias: Xi Jinping (China), Angela Merkel (Alemania), Vladimir Putin (Rusia), Recep Erdogan (Turquía), Donald Trump (Estados Unidos) y el príncipe heredero Mohammed bin Salman (Arabia Saudita) son los pesos pesados que llevan la pulsera gold en su muñeca, para estipular las reglas de juego del orden mundial de los próximos años. En sus agendas no hay ni por asomo una perspectiva latinoamericana: el sur del mundo -que está representado por Argentina, Brasil y México- no es más que un peón y condescendiente anfitrión en este tablero del ajedrez mundial.

De hecho, de los 32 países que conforman América del Sur y el Caribe, solo dos participan. Mientras que en América del Norte, el 100 % de la región forma parte y en Europa más del 50 % de los países están representados. La menor tajada de la torta se la lleva el continente africano, donde solo Sudáfrica es miembro del G20, de los 55 países que tiene en su extensión.

Pero como en todo evento hay invitados de honor y, en este cónclave, los organismos financieros, económicos y comerciales internacionales cuentan con pase vip vitalicio, como son los casos del Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Llegada de Xi Jinping, presidente de China

El grupo empezó a funcionar en 1991 con la participación de EEUU, Reino Unido, Francia, Japón y Alemania Occidental. Eran conocidos como los G5. Fue recién en 1999 cuando se creó el G20. Durante esos años funcionó como una reunión de ministros de Finanzas y presidentes de bancos centrales de los países miembros.

La mesa chica del sistema financiero internacional se fue agrandando y en 2008, ante la crisis que sacudió a todas las economías del mundo, George Bush llamó a los presidentes de los países más poderosos a reunirse. Estos son quienes concentran el 85% del Producto Bruto mundial, el 75% del comercio mundial, el 80 % de las inversiones globales y el 66 % de la población del mundo. Son las grandes ligas de la política internacional.

La gallera


Príncipe de Arabia Saudita Mohammed bin Salman.

El yuan y el dólar se disputan la hegemonía mundial. La guerra comercial entre China y Estados Unidos marca agenda en la cumbre presidencial y divide las aguas en un nuevo orden bipolar. Trump se alía a regañadientes con Theresa May y Vladímir Putin le guiña un ojo a Xi Jinping, mientras buscan arrebatarle -cada vez con más fuerza- el liderazgo económico internacional que ha sabido conservar el país de las barras y las estrellas.

Respecto al conflicto entre EEUU y China, desde Washington alegan que la relación comercial con el país asiático es desequilibrada, pero “algo que se ha negado es que ese superávit comercial que tiene China engrosa la cuenta de resultados de empresas estadounidenses, porque han relocalizado producción en distintos lugares, especialmente en la China Continental. Por otra parte, no incluye el cálculo de la balanza de capitales y la balanza de servicios, que es mucho más beneficiosa en Estados Unidos. Por eso la relación comercial no es tan desequilibrada como EEUU alega”, argumenta José Antonio Sanahuja, Director de la Fundación Carolina y profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Complutense de Madrid en conversación con Sudestada.

En este contexto, los países de la Unión Europea llegan a la cumbre debilitados. Más alineados con las Casa Blanca que con los asiáticos, no terminan de exponer a viva voz su postura. El Reino Unido tiene la batalla por el Brexit -como se conoce al proceso de salida de la UE-.sobre sus espaldas, el que será votado por el Parlamento británico el próximo 11 de diciembre. Alemania, una de las economías más fuertes de Europa, teme un bloqueo comercial por parte de Trump a la industria automotriz, su principal bien de exportación, según lo establece The Observatory of Economic Complexity.

“Básicamente, lo que Estados Unidos está haciendo desde la llegada de Trump es plantear la amenaza de represalias comerciales a cambio de una negociación política que reequilibre el comercio. Estados Unidos está planteando salir del marco de libre comercio” continúa Sanahuja.

“Estados Unidos quiere impedir a toda costa el Plan Made in China 2025 que es de desarrollo tecnológico, que busca que este país avance en algunas ramas tecnológicas y se posicione en el liderazgo global de la tecnología”, argumenta a Sudestada el licenciado en Sociología, doctor en Ciencias Sociales, investigador del CONICET y docente de la Universidad Nacional de La Plata, Gabriel Merino.

Latinoamérica no está en una mejor posición. La vuelta de Argentina en mayo de este año de la mano de Mauricio Macri al FMI -organismo multilateral con el que el país mantenía independencia desde 2006, año en que logró saldar su deuda- y la elección de Jair Bolsonaro como el próximo presidente del Brasil, ponen a Sudamérica en una relación de dependencia con los intereses foráneos, en desmedro de las propias necesidades.

‘’Sudamérica perdió peso, porque fue abandonando las políticas que apuntaban a un regionalismo autónomo, a la construcción de un polo de poder regional. De hecho está en total crisis la UNASUR, está en crisis el propio Mercosur, que está por perder su condición de unión aduanera y quedaría como área de libre comercio. Brasil que es el gran gigante sudamericano ha perdido sus posturas más soberanistas”’, concluye Merino.

Con un 2 % de aprobación, Michel Temer se hará presente en Argentina. Mientras que, desde Río de Janeiro, Bolsonaro y su asesores preparan el terreno para la asunción presidencial del primero de enero y diseñan las estrategias para alinear su política con la del mandatario estadounidense. De hecho, recientemente y en el marco del G20, el próximo presidente de Brasil y el asesor de seguridad nacional de los EEUU, John Bolton, mantuvieron una reunión dejando en evidencia un claro acercamiento en las relaciones diplomáticas que venían manteniendo ambos países en los últimos años.

La agenda



Presidente de Rusia Vladimir Putin.

Soberanía alimentaria, cuestiones de género, trabajo y derechos humanos son los grandes ejes a abordar en esta reunión que promete buscar consenso. Pero, la perspectiva desde donde se trabajarán estos puntos no es muy alentadora. “Ni en su última declaración de Líderes, suscrita en Hamburgo en 2017, ni en su Plan de Acción 2030, ni en la Alianza para África que lanzaron entonces, aparece siquiera la palabra democracia, mientras sí abunda la palabra “inversión”, señalan desde “Fuera G20/FMI”, una articulación abierta de organizaciones sociales, políticas, sindicales, campesinas, de mujeres y territoriales, entre las que están Diálogo 2000, la Asociación por la Tasación de las Transacciones financieras y por la Acción Ciudadana, Argentina Mejor Sin TLC, Foro Feminista contra el G20, Multisectorial AntiExtractivista, la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional y la Central de Trabajadores Argentina.

Además, el mismo informe sostiene que “Ninguna de las múltiples declaraciones y planes de acción del G20 hace referencia a la obligación de todos los Estados de respetar, promover y proteger los derechos humanos de sus poblaciones – tanto civiles y políticos como económicos, sociales, culturales y ambientales”.

Ejemplos del argumento anterior es el hecho de que Turquía tiene infinidad de denuncias por violar los Derechos Humanos; que los Estados Unidos tienen legalizada la pena de muerte y llevan adelante una política antimigratoria, vulnerando sistemáticamente los derechos de migrantes y refugiados; que China ha desarrollado una carrera armamentista y posee bases militares en Argentina, Yibuti, Gwadar y Afganistán; que según la CIA, el hijo del rey de Arabia Saudita fue quien ordenó el asesinato del periodista Jamal Khashoggi ocurrido el pasado 2 de octubre -Investigación que fue ignorada por Trump al manifestar su apoyo al heredero del trono-, entre otras bofetadas al derecho internacional humanitario.

Además, todos los países miembros son responsables de la emisión del 75% de gases de efecto invernadero, con China (23,9 %) y Estados Unidos (14,27 %) a la cabeza, según el último registro de la “Base de Datos de Emisiones para la Investigación Global”del Centro de Investigación Conjunta de la Unión Europea.

‘’Esta es una agenda que excluye los grandes problemas mundiales, entre ellos la desigualdad. Porque el 1 % de la humanidad tiene más riqueza que el 99 % restante; porque solo 8 multimillonarios tienen la misma riqueza que la mitad de la población del mundo; porque este sistema va cada vez más a profundizar la desigualdad; porque en el norte global, en occidente no crecen los salarios desde hace 30 años; el desastre ecológico que existe; la desigualdad de género que se sigue expresando en este G20 -de 26 representantes solo 3 son mujeres-. Los grandes temas no están en el tapete: porque después de la crisis financiera del 2008 lo único que se hizo fue profundizar la desigualdad y se rescató el sistema financiero que se ‘’timbió’ la plata de los ahorristas”, expresa Merino.

Welcome to hell


Presidente de Turquía Recep Tayip Erdogan.

“Argentina ha gastado 200 millones de dólares para toda la cumbre, tanto presidencial como todo el proceso de las reuniones de trabajo previas. Eso es más del recorte que se hizo a las universidades públicas del presupuesto 2017”, narra a Sudestada la economista y docente de la Carrera de Relaciones Internacionales de la Escuela de Política y Gobierno de Universidad Nacional de San Martín, e integrante de ATTAC Argentina y de la Confluencia Fuera G-20-FMI, Luciana Ghiotto.

Equipamentos militares y policiales, entre ellos aviones, radares antiterroristas, armamento para el ciber-espionaje y hasta un buque de guerra, fueron adquiridos. “Esto va a quedar en Argentina después del G20, lo que evidencia que la policía va a estar más armada para la represión de la protesta social”, complementa Ghiotto.

En este escenario y bajo las consignas "Fuera Trump y demás líderes imperialistas","No al G-20", "Abajo el acuerdo Macri-FMI", "Por el no pago de la deuda externa" y "No al ajuste, la entrega y la represión", 80 agrupaciones, entre ellas 22 internacionales, se organizan para resistir al G20 y su agenda de “Consenso para un Desarrollo Equitativo y Sostenible”.

“De ocasión”. Así califica Merino al slogan de esta cumbre. Incluso destaca que ‘’ya ni siquiera es usado por todos los mandatarios” que participan del encuentro. ‘’Cada polo de poder está jugando de acuerdo a sus intereses, el viejo orden mundial de posguerra está pereciendo y, por lo tanto, sobre los temas que podrían constituir una agenda mundial no hay consenso, al contrario se agudizan los desencuentros. El G 20 va a dejar poco’’, concluye.

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