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04/05/2019

El poder de la desinformación y las iglesias evangélicas

 La bolsonarización de la campaña electoral en Brasil provocó la diseminación de 3,8 millones de contenidos falsos, según las agencias de chequeo

Denise Mota, Eliane Brum y Marina Lemini Atoji, durante la actividad del 3 de mayo en la Facultad de Información y Comunicación (FIC). Foto: Cotidiano Mujer. 

"La desinformación en la campaña electoral en Brasil ha sido un fenómeno masivo’’
, afirmó la periodista Marina Lemini Atoji, gerenta ejecutiva de la Associação Brasileira de Jornalismo Investigativo (Asociación Brasileña de Periodismo de Investigación, Abraji por su sigla en portugués).

Atoji participó en Montevideo del evento organizado por Cotidiano Mujer ‘’Amenazas a la Libertad de Expresión’’, el viernes 3 en el marco del Día Mundial de la Libertad de Prensa.

Durante la campaña electoral ‘’los contenidos falsos fueron compartidos 3,8 millones de veces en Facebook y las agencias de chequeo concluyeron que, la mayoría eran contra Fernando Haddad, el Partido de los Trabajadores (PT) y aliados, principalmente contra la candidata a la vicepresidencia, Manuela D'Ávila, víctima de fake news machistas y sexistas, y el diputado Jean Wyllys, quien tuvo que salir del país a causa de las fake news y amenazas que recibía’’, prosiguió Lemini Atoji.

Una de las "fake news", o "noticia falsa", que tomó más relevancia durante este proceso fue la vinculación del candidato del PT a la presidencia, Fernando Haddad con lo que la oposición denominó ‘’Kit Gay’’: Un material didáctico para jóvenes con información sobre las identidades LGTBI+.

Producido en 2006, el manual pertenecía al programa ‘’Escuelas sin homofobia’’ y buscaba promover la tolerancia en los establecimientos educativos. Pero en 2011, luego de que se viralizara una historia que afirmaba que el libro enseñaba a los niños a ser gays fue retirado de circulación a causa de presiones de sectores evangélicos. Un antecedente de lo que hoy es el proyecto de ley “Escuela Sin Partido”, promovido por estas iglesias, sectores militares y el presidente del país.

‘’No habían leído el material, pero decían que enseñaba a los niños a ser gays. Esta desinformación volvió durante las elecciones, afirmando que Haddad era el padre del ‘’Kit gay’’ por haber sido Ministro de Educación. Mucha gente religiosa cambió su voto por eso’’, reflexionó la periodista.

Ese es un dato relevante en un país donde ‘’el 61% de los adultos dicen que rezan a diario y el 45% informan asistir a los servicios al menos una vez a la semana’’, según el informe del Pew Research Center ‘’Religión en América Latina: Cambio generalizado en una región históricamente Católica’’.

La injerencia de las iglesias evangélicas en la política brasileña y su impacto en las elecciones, materializada a través de la bancada que poseen en el Parlamento - 199 diputados y 4 senadores- y el crecimiento de fieles que han tenido en la última década - un 61 % según el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE)-, evidencia el poder que han ido adquiriendo estas instituciones en el país.


Edir Macedo, pastor evangélico multimillonario, líder de la Iglesia Universal del Reino de Dios. 

El pastor multimillonario Edir Macedo, obispo de la Iglesia Universal del Reino de Dios, dueño de poderosos medios de comunicación, entre ellos TVRecord, y quien brindó abiertamente su apoyo a bolsonaro, es un claro ejemplo.

‘’En el juego de las apariencias su truco es siempre el mismo: Hacer un movimiento ideológico, afirmando que es para combatir la ideología. Actuar políticamente, pero afirmándose antipolítico. Ese enmascaramiento solo funciona si aquel a quien el mensaje se destina renuncia al pensamiento en favor de la fe. La retórica supuestamente bíblica está educando a aquellos que no están siendo educados’’, argumentó la periodista, escritora y documentalista, Eliane Brum, quien acompañó a Atoji.

Brum se refirió al crecimiento de las iglesias evangélicas en Brasil y a la ‘’lectura simplista’’ que hacen de la Biblia: la retórica del bien contra el mal, la que ‘’atraviesa fenómenos como la bolsonarización del país” y agregó que ‘’aunque los pastores fundamentalistas exalten la persecución del ‘pueblo de Dios’, la práctica muestra exactamente lo contrario, al ser ellos los que persiguen a la comunidad LGBTQ, a las mujeres y, en algunos casos de racismo, a los negros’’.

Pero, ¿cómo fue posible que Jair Bolsonaro, un político considerado del ‘’bajo clero’’ dentro del Parlamento brasileño, con casi nula participación política, logre consolidarse como una figura pública y convertirse en el presidente del país más grande de Sudamérica?

Al respecto, Brum explicó que "el ataque del bolsonarismo a la prensa brasileña tuvo impacto, porque la prensa brasileña ya vivía un crisis. Las manifestaciones de junio 2013 dejaron en claro que la crisis en la prensa no era solo una crisis de modelo de negocio provocada por internet; no era un a crisis de financiamiento, sino de credibilidad que es mucho más serio. Parte de la población, principalmente los más jóvenes, no se sentían representados por los políticos y partidos tradicionales, como así tampoco se sentían representados por la prensa’’.

“Soy una persona completamente fuera del ‘establishment’, soy el diferente, soy aquel intruso del poder”, afirmaba Bolsonaro en plena campaña en un video en su cuenta de Twitter, presentándose como una alternativa a la política. Un militar dispuesto a luchar contra la corrupción y la inseguridad- dos de sus grandes ejes de campaña- en un país que tiene 19 de las 50 ciudades más violentas de todo el mundo. Un militar, dispuesto a volver a los antiguos valores y arrasar con toda la agenda de derechos humanos.

El contexto es propicio, la Iglesia y el Ejército son las instituciones más respetadas en Brasil, mientras que la satisfacción que tiene el pueblo brasileño con la democracia es la más baja de todos los países del continente, revela la encuesta Latinobarómetro, realizada en 2017 en dieciocho países de Latinoamérica.

"La desinformación ha sido una causa y un síntoma de la polarización. Reforzó cosas que la gente ya creía y estaba dispuesta a creer. Que el PT no era algo bueno’’, explicó Atoji.

Pero, ante este panorama ¿será posible romper con el discurso de sexismo, racismo, homofobia y defensa de la militarización que expresa Bolsonaro?  "El pensamiento y el debate de las ideas son los principales instrumentos para devolver la importancia a los hechos y recolocar la cuestión de la verdad’’, concluyó Brum.

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