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05/12/2018

Auditoría Interna detectó "riesgo de fraude" en Dirección de Loterías

Un contundente informe de 19 páginas consignó decenas de irregularidades que implican serios peligros para la gestión de dineros públicos, premios y apuestas. 

Luis Gama y el subsecretario de Economía y Finanzas, Pablo Ferreri. Foto: Presidencia.

Fabián Werner / Sudestada / @fwernerv

Riesgo de fraude, de pérdida o uso indebido de fondos, eventual venta de números duplicados o pago de premios en varias ocasiones al mismo número. Estas son solo algunas de las advertencias que planteó la Auditoría Interna de la Nación (AIN) en su último informe sobre la gestión de la Dirección Nacional de Loterías y Quinielas (DNLQ) en el Área de Loterías.

Las actuaciones se realizaron durante 2017 y el informe se presentó el 22 de junio de 2018, según el documento reservado al que tuvo acceso Sudestada.



El informe fue presentado ante la DNLQ, repartición que dirige Luis Gama desde febrero de 2012. La institución no realizó descargos, por lo que el escrito fue remitido, el 24 de agosto, al Ministerio de Economía y Finanzas (MEF).

El documento consta de 19 páginas y revela una situación caótica en la gestión de los sorteos de Loterías, que implica riesgos de nivel “extremo” y “alto” en la mayoría de los aspectos analizados.

“La DNLQ no cuenta con actividades de control que permitan asegurar la exactitud y oportunidad de la recaudación por la venta de los billetes de Loterías”, señala la AIN en su resumen, pero lo más crítico se encuentra en el detalle de los hallazgos en cada una de las actividades.

El sistema tiene cierta complejidad y es necesario conocer algunos detalles de su funcionamiento para luego comprender la gravedad de las advertencias realizadas por la AIN.

La DNLQ realiza 14 sorteos de Loterías en el año (uno por mes y dos especiales, Fin de año y Reyes), y comercializa los números mediante dos modalidades: billetes impresos, y en terminales “on line” a través de los denominados agentes de Loterías, es decir, privados con autorización para venderlos.

Estos agentes son los titulares del reparto de billetes y a su vez se encargan de distribuirlos entre los subagentes y las personas conocidas como “loteros”. Cada agente tiene asignada una cantidad de billetes que retira mensualmente y es controlada mediante un padrón que debe ser actualizado.

Según la reglamentación, los billetes impresos se retiran el día previo al sorteo del mes anterior y se pagan dependiendo del origen del Agente (Montevideo o interior) y del tipo de Lotería (común o especial). Los agentes pueden pagar en efectivo, con cheques certificados, con depósito en la cuenta bancaria de la DNLQ en el BROU o mediante billetes premiados pagados por los Agentes a terceros.

Durante 2017 la DNLQ vendió billetes por un total de 512.425.010 pesos (el equivalente a 17,3 millones de dólares a fines de 2017), más de la mitad de los cuales provenía de la comercialización de números para el sorteo de fin de año (352.444.620 pesos, que equivalen a 11,9 millones de dólares).

Riesgo extremo

 

La AIN detectó grandes carencias en los controles de la “impresión de billetes”, por ello señaló una cantidad “superior” de riesgos de nivel “extremo” en esa actividad.

Por ejemplo, la Auditoría descubrió que el contador de la impresora de billetes se puede modificar manualmente por lo que “no es posible determinar el stock de hojas impresas válidas”, ni tampoco es posible establecer cuándo ocurre la duplicación de un número porque no se labra un acta, ni existe “oposición de intereses” entre los fiscales de la DNLQ y los encargados de la imprenta.

La Auditoría también constató que los fiscales no están en conocimiento de la carga de información de los billetes, ni de la calibración y prueba de impresión que realiza la empresa tercerizada que se encarga del Sistema Integrado de Gestión.

Todo esto implica, según la AIN, que exista “posibilidad de fraude” en la impresión de los números de Loterías, además de riesgo de “que se impriman más hojas de las autorizadas”, “que se impriman números distintos a los autorizados en el padrón”, y “que se imprima más de un billete con el mismo número y no se anulen”.

El Sistema Integrado de Gestión también presenta problemas de nivel Extremo, por cuanto “el efecto de las debilidades detectadas es muy significativo”. Entre otras irregularidades, “los funcionarios de la empresa trabajan con un usuario genérico, sin delimitar las responsabilidades de cada uno”, señala el informe.

Algo similar sucede con los funcionarios de la DNLQ que no cuentan con usuario personal en el sistema: “trabajan con los de otros funcionarios, no pudiendo identificar al responsable del registro”, indica el documento.

“No se puede asegurar que la información que proporciona el sistema sea íntegra y confiable”, advierte el informe de auditoría, que enumera cuáles son los problemas que sustentan esa afirmación.

Los datos son ingresados al sistema de forma manual, relata la AIN, “y en algunos casos en forma reiterada por varias unidades”, como Tesorería y Contaduría, “sin existir controles que validen que el monto sea el mismo”.

Además, el ingreso de información relevante como el universo de números disponibles, la cuenta corriente de las Agencias, o el acumulado de la venta “on line”, está a cargo de la empresa tercerizada “sin realizar controles posteriores que aseguren la veracidad e integridad de la información”, alerta la Auditoría.

Ante este panorama, los riesgos que señaló la AIN van desde “posibilidad de fraude” hasta “mal uso de los recursos”, “errores en la carga de los datos” e ingreso de “información no confiable”.

Por otro lado, en la distribución y devolución de billetes “no se recogen los datos que surgen de la lectura de los mismos”, y existe una pérdida de “trazabilidad” de los números porque “no se registra en función de la lectura del escáner” de billetes sino que se realiza un registro manual en función de la suma total.

Además, destaca la Auditoría, “las diferencias constatadas por las unidades de Devolución, Distribución, Tesorería y Contaduría no se registran como un ajuste sino que se sobreescribe el dato anterior”.

También se constató la ausencia de controles eficaces en la devolución de billetes no vendidos, por lo que en este aspecto el nivel de riesgo también es extremo. Esto se debe a que existen diferencias en la conciliación que realizan los agentes del interior entre los billetes devueltos y los entregados antes del sorteo. Tampoco se controlan las eventuales diferencias entre los registros realizados en el sistema integrado informático.

Estos problemas generan la posibilidad de que se “pague un premio a un billete que fue declarado como no vendido y no fue devuelto”, previene la AIN.

“La DNLQ no cuenta con información veraz de los saldos por serie en cuenta corriente de los agentes, ni ha implementado actividades de control que permitan tener una seguridad razonable sobre la recaudación efectivamente realizada”, sostiene el informe de auditoría respecto al estado de la Información Financiero Contable.

En este aspecto la lista de irregularidades es extensa e implica un alto riesgo para la administración. Entre los problemas detectados, la AIN menciona que “se constataron pagos de agentes en efectivo superiores al importe que debía abonar” (que en algunos casos llegó a 350 mil pesos); se comprobaron pagos para los cuales no se registra la modalidad, por cuanto no es posible realizar un seguimiento de su origen; en casos de pago con cheque no se registra su número por lo que tampoco puede practicarse el seguimiento; se realizan arqueos pero no hay información para contrastar si esos fondos son exactos, entre otros aspectos.

Estos problemas, según el informe, permiten la existencia de “pérdida y/o uso indebido de fondos”, además de un “desconocimiento del origen de los fondos recibidos”, “inadecuada gestión de deudas”, “que no se recaude por la totalidad de los billetes vendidos”, y la entrega de billetes aun cuando existan “saldos pendientes de pago”.



Riesgo alto



En cuanto al “universo” de números disponibles para la venta, la AIN constató que el organismo “no puede garantizar la integridad, correlatividad y unicidad” de tales billetes debido a que no existe una validación del padrón cerrado por la empresa informática tercerizada que se encarga de tal tarea. Esto implica el riesgo de que se comercialicen billetes duplicados o que se vendan paralelamente los mismos números en formato impreso y “on line”.

Respecto a la “revisación y reimpresión de billetes”, la Auditoría detectó que faltan “controles eficaces” que permitan detectar billetes con errores, duplicados o con omisiones. Esto habilita a que se pueda comercializar “más billetes que los autorizados y pagar varias veces el premio por no haberse leído a tiempo real los billetes pagados por los agentes”.

También existe la posibilidad de que “se reimpriman billetes que no fueron solicitados por Revisación, pudiendo generar multiplicidad de billetes de un mismo número”, que en caso de resultar premiado debe pagarse más de una vez.

En la distribución de los billetes también existe un riesgo alto, por la ineficacia de los controles en su custodia y entrega a los agentes, especialmente cuando se produce una impresión duplicada de números. De esta manera, es posible que puedan venderse dos billetes iguales.

La destrucción de los billetes también implica un riesgo alto, según pudo constatar la AIN, porque se encontraron algunos con faltas, o duplicados que no habían sido anulados y estaban disponibles para la venta. También se consignó la ausencia de control sobre el stock de hojas autorizadas para imprimir números, “pudiendo existir algunas que debieron ser destruidas pero no lo fueron”.

Este problema también puede implicar la venta de billetes duplicados o que las hojas sin destruir permitan la impresión de números no autorizados, generando así un ingreso económico ilícito para personas ajenas a la DNLQ.

Memoria anual: todo bien



El 26 de febrero de 2018 el Poder Ejecutivo, a través del presidente Tabaré Vázquez, remitió al parlamento el Informe y Memoria Anual de la Gestión del Gobierno Nacional correspondiente al 2017, año en el que se realizó la auditoría en la Dirección Nacional de Loterías y Quinielas.

En su informe al parlamento, el MEF informa que “En relación a las metas y logros alcanzados, se continuó trabajando, con la implementación de la venta electrónica, para la consolidación de una nueva forma de comercialización de la Lotería Nacional. Esto permite ofrecer diferentes números a disposición de los apostadores en más de 7.200 puntos de venta electrónicos en todo el país entre Agentes de Lotería, Subagentes de Lotería, Agentes de Quinielas, Subagentes de Quinielas y Corredores”.

En contraste con lo que señaló la AIN en su informe, el MEF asegura en su informe de gestión al Poder Legislativo que “Se profundizaron las tareas de Fiscalización y Control, asegurando una inspección más efectiva y vinculada con las necesidades de los Agentes y los apostadores, creándose nuevas formas de control, como los Aciertos de Pagos Selectivos. Se alcanzó la meta de 1.200 actuaciones inspectivas y, en diciembre 2017, se incorporó equipamiento tecnológico para obtener mayor independencia en el Interior del país”.

Para el 2018 el MEF anunció mejoras en los controles, y mencionó específicamente el área de Loterías: “Continuando con el objetivo de priorizar y hacer más efectivos los controles a cargo de esta Unidad Ejecutora, para 2018 se plantea continuar profesionalizando al Área de Fiscalización y Control de Juegos con la incorporación de nuevos funcionarios, la capacitación permanente, la inversión en tecnología como forma de asegurar el cumplimiento de los objetivos trazados en materia de fiscalización y control. También se plantea avanzar en la consolidación de la comercialización del juego de Lotería, en su modalidad de Lotería Electrónica, a través de terminales de juego, analizar las nuevas modalidades de juego y participar activamente en el diseño y desarrollo de plataformas eficientes para su regulación así como generar software para el nuevo equipamiento adquirido destinado a controles externos”.

Gama en el salón de la fama


Luis Gama y Rebecca Paul Hargrove, presidentes de Cibelae y la WLA respectivamente, firmaron un acuerdo internacional en el marco de la World Lottery Summit este miércoles 5, en Buenos Aires. Foto: Yogonet.

El director nacional de Loterías y Quinielas, Luis Gama, asumió el cargo en febrero de 2012, en sustitución de Alberto Queijo.

Hasta el día de su asunción en la DNLQ, se desempeñaba como gerente del área comercial de la Dirección General de Casinos, otra de las dependencias del Ministerio de Economía y Finanzas que maneja los juegos de azar en el país.

Junto al entonces ministro Fernando Lorenzo, Gama prometió en su primer día al frente de la DNLQ que se dispondría a iniciar un proceso de modernización del organismo así como a reforzar su papel como regulador del juego en el país.

Además, hace cinco años que es presidente la Corporación Iberoamericana de Loterías y Apuestas del Estado (Cibelae), que reúne a todos los organismos públicos de apuestas de la región. Debido a ese cargo Gama integra también el consejo de la World Lottery Association (WLA), una organización a nivel global que reúne a los reguladores de juegos de azar de todo el mundo, que realiza esta semana su congreso en Buenos Aires.

Este miércoles 5 Gama recibió una importante distinción de la WLA: su nombre fue incluido en el Salón de la Fama de Loterías, en reconocimiento a su aporte a los juegos de azar.

“Yo lo veo como un reconocimiento al compromiso de muchos años. Yo trabajo incansablemente, en el acierto o en el error, y por el compromiso que se visualiza es uno de los grandes factores por los cuales me nominaron y aprobaron mi ingreso al salón de la fama”, declaró Gama pocos minutos después del anuncio.

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