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26/05/2019

Apicultores pedirán al gobierno un subsidio para el sector y prohibir los agrotóxicos

 Más de 300 productores debatieron, en su primera asamblea nacional, la crisis del sector que incluye caída en los precios, contaminación con glifosato y competir con “mieles” chinas

En 2016 la cantidad de apicultores en todo el país era de 3.071, según los datos oficiales del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca. Hoy rondan los 2.500, lo que significa que en tres años se redujo en casi 550 la cantidad de productores de miel. Este y otros datos se debatieron ayer durante la primera asamblea nacional de apicultores donde participaron más de 320 productores en las instalaciones del Club Atlético Campana de Libertad, en el departamento de San José.

Los apicultores decidieron realizar una movilización hacia el Palacio Legislativo donde entregarán un documento con varios reclamos, entre ellos una compensación de 30 dólares por cada colmena y que se prohíba, en forma definitiva, el uso de agrotóxicos, explicaron a Sudestada varios productores que mañana divulgarán un comunicado con todos sus reclamos.

La baja rentabilidad, los problemas a la hora de comercializar, en especial exportar, la caída en los precios, la contaminación con glifosato y la competencia de “mieles” provenientes de China, fueron algunos de los temas que se debatieron en la ciudad de Libertad.

En su mayoría los apicultores señalan que están dadas las condiciones para que el sector comience a desparecer si desde el gobierno no se frena el uso indiscriminado del glifosato, que afecta sus colmenas, y la competencia desleal que implica la llegada de “mieles” provenientes de China.

“Los productores son cada vez menos, gradualmente abandonan la actividad debido a la baja rentabilidad, ya que los pocos productores que han podido colocar su producto lo hicieron a precios que van de 1,20 a 1,30 dólares por kilo y eso está muy por debajo del costo productivo que supera 1,80 dólares el kilo”, explicó a Sudestada José Luis Maya, un productor apícola de Libertad.

Maya señaló que a esta situación debe sumarse que los apicultores uruguayos deben competir con la miel proveniente de China que “literalmente ha invadido el mercado nacional”. “Ellos venden mieles procesadas que no tienen el proceso natural de maduración dentro de la colmena a la que le agregan esencias, pero no tiene la humedad necesaria, pero como China es tan grande ingresa al país con esas mieles adulteradas a unos precios tan bajos que es imposible competir”, aseguró.

“Este modelo productivo instalado a base de glifosato y veneno, si no hay quien corrija esto a corto plazo, va a terminar con el sector productivo apícola”
, dijo Gabriel Rodríguez, ex presidente de la Sociedad Apícola del Uruguay (SAU).



La idea de organizar una asamblea de apicultores a nivel de todo el país, chicos, medianos y grandes, surgió a través de grupos de Whatsapp donde los productores comparten información, pero también desesperación y desánimo por la grave crisis que enfrenta el sector.

“Estamos en el CTI, endeudados sin poder vender la miel, se nos vencieron los créditos”, dijo Maya quien se quejó porque los productores no han tenido respuesta de parte de las autoridades del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca.

Uno de los temas que más preocupa a los apicultores es la pérdida de la capacidad exportadora por la gran cantidad de residuos de glifosato que se constataron en las mieles uruguayas. “En agosto de 2016 un laboratorio alemán difundió un documento en el que se revelaban los niveles de glifosato en las mieles extranjeras que ingresaban a Alemania. La miel uruguaya resultó ser la más contaminada: un 70% de las mieles presentaron glifosato por encima de 50 partes por billón (0,05 mg/kg), lo que la inhabilitó para ingresar al mercado alemán. Alemania ha sido el principal comprador de mieles uruguayas en los últimos decenios (alcanzando a comprar un 90% de la miel exportada) y el que mejor ha pago”, señala una carta que SAU le entregó a los precandidatos de todos los partidos políticos.

Desde que la miel comenzó a contener glifosato los análisis del producto han tenido que ser costeados por los productores y los exportadores, quienes no son responsables de la presencia del herbicida. “Hace tres años, desde 2016, las mieles con glifosato y otros herbicidas son muy difíciles de vender en el exterior, porque a partir de lo de Alemania se cerraron otros mercados”, explicó Maya.

Debido a esta contaminación unas 3.800 toneladas de miel de las dos últimas zafras permanecen guardadas en depósitos de productores o de exportadores. “El grueso de la miel que no ha podido ser exportada presenta altos valores de glifosato. Si pudiese ser vendida, el productor recibiría 1,1 a 1,2 dólares por kilogramo. Paralelamente, nuestro principal competidor en el mercado internacional, Argentina, logró exportar toda su miel”, señala el documento elaborado por los apicultores.

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