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07/09/2017

Cayó en España el represor Eduardo Ferro, prófugo de la justicia uruguaya

Está acusado por la desaparición de Oscar Tassino y de María Claudia García de Gelman entre otros delitos de lesa humanidad. Integró la "patota" de la OCOA

El militante comunista y dirigente sindical de UTE Oscar Tassino fue una de las víctimas de Eduardo Ferro en los años 70. 

Uno de los principales operadores del Plan Cóndor en Uruguay durante la dictadura, el coronel retirado Eduardo Augusto Ferro Bizzozero, alias Oscar o Guillermo, fue detenido este jueves en España. Ferro estaba prófugo de la Justicia uruguaya, luego de haber eludido una citación judicial en el marco de la causa que investiga la desaparición de Oscar Tassino.

Los hechos se produjeron el 21 de julio de 1977 cuando a las 09.00 horas tres hombres de particular entran corriendo a la finca de Máximo Tajes 6632, armados y a cara descubierta, gritando pertenecer a las Fuerzas Conjuntas, según consta en la ficha elaborada por la Secretaría de Derechos Humanos para el Pasado Reciente.

“Una hora más tarde llega Óscar Tassino e inmediatamente es dominado, tirado al piso y llevado a una pieza del fondo donde es castigado. Luego lo ingresan violentamente a la casa y al cabo de media hora se retiran con él en un auto Peugeot de color blanco”, dice el informe.

Entre los hombres que formaron parte de ese grupo de militares que secuestró a Tassino se encontraba Eduardo Ferro, quien fue identificado por Hermes Luis Fulle Fleitas y Ana María Regnier de Fulle ante la Oficina de las Naciones Unidas en Bruselas el 28 de noviembre de 1978. Ambos se encontraban en la casa cuando el grupo de las Fuerzas Conjuntas llegó a la casa donde se escondía Tassino.

“Estuvieron aproximadamente una hora más en mi casa, revisando cosas, y al final, uno de los oficiales intervinientes -que yo calculo sería el segundo que reconozco por un material que he visto aquí, por lo menos creo reconocerlo, un tal Ferro, que sería éste... (El declarante señala una foto entre varias que aparecen en un documento)... la foto es muy mala, pero en éste reconozco al hombre que dio la orden (...). Con este oficial Ferro, que viene junto con una mujer de unos 25 a 30 años, morocha, de pelo negro -no puedo identificar nada más de ella-, se da una conversación medio extraña para la época que vivimos ahora, pero que en aquel momento era común: “Mirá, tenés que darnos gracias a las fuerzas conjuntas y a nuestro comando, porque te vamos a dejar vivo. La condición es que te tenés que ir. Te damos dos horas para irte. Te levantamos el requerimiento en el Aeropuerto de Carrasco para que te puedas ir” (...) si no me iba, luego habría otros servicios que se encargarían de mí. Inmediatamente de eso se produce una conversación en la cual Ferro me dice: “Andá a tu Madre Patria y decile que cuanto más pidan por los presos, más muertos les vamos a hacer, y cuanto menos carne nos compren, más presos van a tener”, narró Fulle.

La jueza penal Dolores Sánchez había citado a Ferro en marzo pero el militar no se presentó, por lo que la magistrada dictó el cierre de fronteras y una orden de captura internacional, que determinó una búsqueda por parte de Interpol.

La causa que indaga la desaparición de Tassino fue presentada en 1985 pero inicialmente fue archivada porque el caso fue incluido en la Ley de Caducidad por el Poder Ejecutivo de Julio María Sanguinetti.

Una vez que el caso fue retomado por la Justicia a partir de noviembre de 2011 sufrió toda clase de intentos de obstrucción por parte de los acusados, entre ellas las consabidas chicanas como los recursos de inconstitucionalidad contra la ley 18.831 que restableció el pleno ejercicio de la pretensión punitiva del Estado para los delitos cometidos en aplicación del terrorismo de Estado hasta el 1º de marzo de 1985.



Sin embargo esta no es la única causa que tiene a Ferro como uno de sus protagonistas, ya que es uno de los más notorios integrantes de la llamada “patota de la OCOA” (Oficina Coordinadora de Operaciones Antisubversivas), junto con José Nino Gavazzo, Jorge Silveira, Ernesto Ramas, Manuel Cordero, entre otros . También se lo vincula como uno de los autores en los casos de la desaparición y asesinato del dirigente comunista Fernando Miranda, de la desaparición de María Claudia García de Gelman, del secuestro en Brasil de Universindo Rodríguez y Lilián Celiberti, y de la tortura y desaparición de Andrés Bellizzi y Jorge Gonçalvez en Argentina.

La denuncia ante la CIDH

La desaparición de Oscar Tassino también fue denunciada ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), junto con la desaparición forzada de Luis Eduardo González González el 13 de diciembre de 1974 y la ejecución extrajudicial de Diana Maidanic, Laura Raggio Odizzio y Silvia Reyes el 21 de abril de 1974.

El motivo de la denuncia fue la falta de progresos en las investigaciones judiciales en Uruguay y la responsabilidad del Estado por la violación de los derechos contenidos en los artículos 8, 13 y 25 en relación con la obligación de respetar y garantizar los derechos, contenida en el artículo 1.1. de la Convención Americana sobre Derechos Humanos en perjuicio de los familiares de las víctimas.



Un "patotero" profesional



Eduardo Augusto Ferro Brizzozero nació el 10 de abril de 1947 e ingresó al Ejército, en el Arma de Ingenieros el 1º de marzo de 1964. Apenas tres años después, siendo todavía cadete, egresó del curso "Cadet Orientation" de la Escuela de las Américas, el principal instituto de formación de represores de la época, impulsada por la Doctrina de la Seguridad Nacional que se dictaba desde Washington.

En 1968 ascendió a alférez y como teniente segundo estuvo en la Escuela Militar entre 1970 y 1975, año en que pasó ya con el grado de capitán a la Oficina Coordinadora de Operaciones Antisubversivas (OCOA). Participando de “la patota” comenzó a participar de las torturas perpetradas en el centro de tormentos conocido como “300 Carlos” en la jerga de los represores, o como “El Infierno” como le llamaban los detenidos.

En 1977 tuvo una activa participación en el Plan Cóndor, especialmente en la represión de uruguayos en Argentina y Brasil. Allí es donde, en 1978 en la ciudad de Porto Alegre participa del comando que llevó adelante el secuestro de la maestra Lilián Celiberti y Universindo Rodríguez que se encontraban como refugiados. Este operativo pudo ser desmantelado gracias a la participación del periodista brasileño Luiz Claudio Cunha, quien denunció la situación y consiguió que los militares tuvieran que admitir que tenían detenidos a Celiberti y Rodríguez.

Desde los años 80 revistó en el Servicio de Información y Defensa (SID) y se supo que hasta 1982 actuaba encubierto en Argentina. Después de la dictadura realizó cursos de paracaidismo (1986), Inteligencia (Alemania, 1989), seguridad electrónica (1991) y buzo táctico militar (1997), según publicó en La República el periodista Roger Rodríguez.