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21/03/2017

Empresa que produce cloro con mercurio elude su responsabilidad ambiental

Las dilatorias de Efice para cumplir decisiones de la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama) están generando una creciente tensión con las autoridades gubernamentales.
Víctor L. Bacchetta

Mientras en el mundo las industrias que producían cloro y soda con mercurio se están cerrando o reconvirtiendo, en Uruguay las decisiones están en un 'impasse' y la relación entre las autoridades ambientales y la empresa Efice atraviesan un punto crítico.

Una resolución ministerial, firmada por el ministro interino Jorge Rucks, intimó a la empresa Efice, "bajo apercibimiento de suspensión de actividades, a la construcción de un cerco en la zona de sus vertidos" de mercurio en un plazo de tres meses a partir del 1° de febrero de 2017.



La notificación se produjo tres meses después que el dueño de Efice, Néstor Gómez Alcorta, anunciara un proyecto millonario junto al presidente Tabaré Vázquez y la ministra de Industria Carolina Cosse en el Club de los Industriales, dentro predio del Laboratorio Tecnológico del Uruguay (LATU).

Pero la historia de esta empresa, que varios medios de prensa presentan como un modelo de eficiencia y espíritu emprendedor, viene de muchos años atrás.

Es que desde 1959 hasta hoy, la empresa Efice, sobre el kilómetro 25 de la Ruta 1, produce cloro y soda con una tecnología que utiliza mercurio. Este metal puede ser reutilizado solo en parte, porque las pérdidas del proceso exigen una reposición regular. Los escapes de mercurio se generan a través de emisiones gaseosas puntuales y difusas, efluentes y residuos, así como trazas en los mismos productos.



En Uruguay, la institucionalidad ambiental adquirió mayor fuerza a partir de 1990, cuando se creó el Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente (MVOTMA). Luego vino la ley para las evaluaciones de impacto ambiental de 1994, la declaración de interés general de la protección del ambiente del Artículo 47 de la Constitución en 1996 y la Ley de Protección del Ambiente del año 2000.

En este marco, los organismos del estado comenzaron a exigir mayores controles de las emisiones y los residuos peligrosos de las actividades industriales. En el caso de Efice, a fines de los años 80 se definieron nuevos procedimientos tanto de operación de la planta como de manejo de los residuos, que eran descargados al medio ambiente sin valorar la magnitud real del daño que provocaban.

El mercurio es un elemento contaminante de alta movilidad que, liberado al ambiente, se puede transformar rápidamente en compuestos orgánicos más tóxicos. Entre estos, el metilmercurio es un neurotóxico que se acumula por vía aérea y gastrointestinal en animales – los peces, en particular – y en el sistema nervioso, hígado y riñones de los seres humanos, dañando incluso el cerebro de los fetos.

Afecta tanto a los obreros de la industria como las poblaciones vecinas. Así se verificó desde los años 50 en Estados Unidos, Reino Unido, Suecia, España y Portugal, pero el peor caso ocurrió en Japón, en la Bahía de Minamata, donde miles de pobladores se intoxicaron al ingerir peces y mariscos contaminados. Entre 1932 y 1968, una industria descargó en la bahía unas 81 toneladas de mercurio.


Disposición final adecuada de residuos de mercurio en una cavidad bajo tierra.


Ante esos hechos, representantes de 128 países reunidos en 2013 en Kumamoto, Japón, firmaron el Convenio de Minamata sobre el Mercurio. Por este acuerdo, en 2025 deberán haber cerrado todas las plantas productoras de cloro con mercurio. Uruguay fue uno de los impulsores del acuerdo y el segundo en ratificarlo, con el apoyo de todos los partidos en 2014.

Se han desarrollado tres tecnologías para producir cloro: con cátodo de mercurio; con diafragma de asbesto y con membrana plástica. La primera, utilizada desde 1892, deja trazas del metal en el proceso y sus residuos. La segunda, de la misma época, con el asbesto implica otros serios riesgos. La tercera, introducida a fines de los años 70, no genera desechos peligrosos y requiere menos electricidad.

Mientras en el mundo las plantas que usan mercurio se están cerrando y reconvirtiendo, aquí las decisiones están en un 'impasse' y la relación entre las autoridades ambientales y la empresa Efice atraviesan un punto crítico.

Pasivo ambiental cada vez mayor


Depósito de residuos de la producción de cloro en la planta industrial de Efice.

Entre 1959 y 1992, Efice descargó sus efluentes directamente en el bañado vecino por un caño que pasaba por abajo de la Ruta 1, mientras otros residuos eran depositados sobre el terreno. Este predio fue incluido en el área protegida denominada Humedales de Santa Lucía en febrero de 2015, sin que hubiera un diagnóstico concluido aún sobre las consecuencias de tales vertidos. El Padrón Nº 12.468 perteneciente a Efice integra el Área Protegida Humedales de Santa Lucía, sujeto a los arts. 5° y 6° del decreto Nº 55/015 del 9/2/2015.

Por exigencia oficial, desde 1992 Efice almacenó sus residuos en unas tarrinas plásticas dentro del mismo predio industrial. En el año 2009, la planta liberó 1.140 quilogramos del metal y se calculó que tenía guardadas en tarrinas 2.042 toneladas de residuos húmedos y 8,83 toneladas de mercurio. Esta empresa es la fuente de 82% de las emisiones de mercurio en el país, según el Inventario de Liberaciones de Mercurio en Uruguay Sector Industrial, elaborado en el marco del Proyecto “Minimización y Manejo Ambientalmente seguro de desechos conteniendo mercurio que afectan a poblaciones expuestas de varios sectores económicos, incluyendo al sector salud, en varios países de América Latina y el Caribe”.

En 2011, la Dinama llegó a prever el desmantelamiento de la planta de Efice en cinco años y calculó el volumen final de residuos suponiendo que la producción se mantuviera estable. Si los desechos se seguían acopiando al mismo ritmo que en 2009, se estimaba que en 2016, al cierre de esa planta, se habrían acumulado más de 28 toneladas de mercurio metálico y unas tres mil toneladas de residuos sólidos.

Pero había otras estimaciones. Según el Inventario mundial de plantas de cloro-álcali con celdas de mercurio (Programa de las Naciones Unidas para el Ambiente, 2013d), Efice consumió 1.850 quilogramos de mercurio en 2012. Y, si tomamos las importaciones, el consumo fue mayor aún. Entre 2009 y 2011, Efice importó un promedio anual de 2.300 quilogramos de mercurio y, entre 2011 y 2015, aumentó a 2.587 quilogramos (según consta en los registros aduaneros de las importaciones de mercurio provenientes de Kirguistán, España, China y México realizadas por Efice entre 2008 y 2015). Por estos registros, el consumo en esos años pasó de 158 a 177 gramos de mercurio por tonelada de cloro.

Las inspecciones de la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama) en la planta de Efice registran reiterados casos de tarrinas sin identificar y derrames de su contenido.



Mencionan, asimismo, devoluciones de tarrinas enviadas a la Celda de Seguridad de la Cámara de Industrias del Uruguay (CIU), el depósito oficial de residuos sólidos industriales inaugurado en 2015, por no cumplir con las condiciones de ingreso requeridas.

Por otra parte, el cierre de las actuales instalaciones generará residuos adicionales tales como equipos, edificios, suelos y otros materiales contaminados, cuya disposición final requiere un Estudio de Impacto Ambiental (EIA) específico. El Plan de desmantelamiento presentado por Efice en febrero de 2016 son solo lineamientos generales y no se hace cargo del terreno contaminado anterior a 1992.

En este contexto, la fecha para desmantelar la planta es incierta. El Centro Regional del Convenio de Basilea estimaba que Efice reconvertiría su planta en 2020, pero en julio de 2016, cuando la Dinama le indicó un plazo máximo de 5 años (hasta 2021), la empresa respondió que las dificultades de estos proyectos son imprevisibles y se escudó en la fecha límite del Convenio de Minamata en 2025.

Efice agregó que "no se puede detener la producción en celdas de mercurio hasta tanto no estén operativas las celdas de membrana", según la nota presenta por la empresa a la Dinama del 29 de julio del 2016 en el expediente 2011/14000/06986 de la Solicitud de Autorización Ambiental Especial, iniciado el 30/8/2011.

En setiembre, el director de la Dinama, Alejandro Nario, previno a la empresa que "deberá dar cumplimiento al plazo de 5 (cinco) años", evidenciando el desacuerdo. En cuanto a las medidas con el terreno usado por la empresa como vertedero la relación es más tensa aún.

Territorio comprometido


Imagen satelital de la planta industria de Efice y la zona contaminada del predio vecino hasta la costa de la desembocadura del Río Santa Lucía.

En 2008, un estudio de Efice del predio vecino pedido por la Dinama indicó entre 4 y 86 miligramos de mercurio por quilogramo en siete zonas muestreadas, pero no fue considerada una valoración concluyente. En los años siguientes, varios proyectos se propusieron relevar la situación del mercurio en Uruguay y la región, pero sufrieron postergaciones por factores propios de cada país proponente.

Recién en 2014, un acuerdo con la Agencia de Cooperación Internacional de Japón (JICA) permitió a nuestro país ejecutar un plan de capacitación de sus técnicos y acondicionar los laboratorios para realizar un análisis integral de aguas y peces, sedimentos marinos, suelos del bañado y fuentes de agua, así como de los trabajadores de Efice y la población circundante.

Los primeros resultados de ese estudio fueron presentados el 21 de febrero último en Ciudad del Plata, a instituciones y representantes de la zona y la Intendencia de San José. Daniel Gilardoni, por la Dirección Nacional de Recursos Acuáticos del Ministerio de Ganadería, y Carmen Ciganda, por el Ministerio de Salud Pública, dijeron que no se detectó la presencia de mercurio en peces y seres humanos. "Todo apunta a que se trata de un problema localizado", enfatizó por su parte el director de la Dinama.

La División de Calidad Ambiental del MVOTMA delimitó una zona que incluye parte del humedal donde registraron de 15 a 65 miligramos de mercurio por kilo para construir un vallado que impida el acceso de animales y seres humanos. Unas 80 personas, entre junqueros, pescadores y vecinos frecuentan el lugar. Según Nario, el cerco es una primera medida y seguirán estudiando otras.

El límite admitido de mercurio en el agua es 1 microgramo por litro (mcg/L), en la orina humana es 35 microgramos por gramo (mcg/g) de creatinina, en ambientes de trabajo es 25 microgramos por metro cúbico (mcg/m3). Los valores han ido bajando al ver que sigue habiendo daños. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS): "Estudios recientes parecen indicar que el mercurio tal vez carezca de umbral por debajo del cual no se producen efectos adversos".

Coincidentemente, una investigación sobre la presencia de metales en la costa del Río de la Plata entre Juan Lacaze y La Coronilla encontró una presencia significativa de mercurio que trabajos anteriores, por utilizar otra metodología, no habían detectado. Frente el predio de Efice registraron 7 microgramos por litro (mcg/L), que es un valor alto para mercurio en el agua.

En junio de 2016, la Dinama le encomendó a Efice la construcción del cerco pero la empresa no asume su responsabilidad en esa situación. Alega que "es consecuencia de actividades desarrolladas hace varias décadas atrás, en momentos que el conocimiento científico, técnico y las regulaciones tanto nacionales como internacionales eran muy diferentes de las actuales" (ver facsímil).



Las dilatorias de Efice para cumplir las decisiones de la Dinama estaban generando a comienzos del año una creciente tensión con las autoridades ambientales. El 19 de enero, la resolución ministerial 146/2017 firmada por el subsecretario (y en ese momento ministro interino) Jorge Rucks intimó a la empresa "bajo apercibimiento de suspensión de actividades, a la construcción de un cerco en la zona de sus vertidos" en un plazo de tres meses a partir del 1° de febrero de 2017. El plazo vence el martes 2 de mayo.
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